La orquesta es la más reconocida en la escena de la salsa en Bogotá. Vienen del rock y admiran a los músicos argentinos. Tocan el miércoles en Niceto y prometen “sabor”.
04.01.2013 | Por Adrián Mazzeo Bermúdez
Cual corriente cálida caribeña, la música de La 33 invade Buenos Aires aumentando el calor de ya de por sí ardiente verano porteño.
El próximo miércoles se presenta en Niceto esta orquesta, la más reconocida de la escena de salsa de Bogotá. Con varias giras por Europa y los Estados Unidos (incluyendo los festivales Global y Bonnaroo), La 33 llega en un momento alto de su carrera ya cercana a cumplir 10 años del debut sobre las tablas. Sergio Mejía, cofundador de la orquesta, está muy entusiasmado con lo que viene. “Desde que salió nuestro primer disco - La 33 , de 2004- hubo comentarios favorables desde páginas argentinas de salsa. La respuesta siempre ha sido muy chévere; hay más ganas que nunca de tocar allá luego de tener que suspender unas fechas en 2009”.
El sonido de La 33 remite a las orquestas salseras neoyorquinas de los años setenta, a las que sus integrantes se acercaron luego de pertenecer por años al mundillo rockero colombiano. “En la banda todos sumamos nuestras influencias personales, que van de Jimi Hendrix, Bob Marley, Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs a Ray Barretto, La Sonora Ponceña, Héctor Lavoe, etc. Para lograr nuestro sonido fue importante no ser ni de Puerto Rico ni de Nueva York, nuestro acercamiento a la salsa fue conciente, hace años que la venimos estudiando. Entre nuestro espíritu rockero y el gusto por los referentes “nuyoricans” se definió nuestra identidad sonora”.
¿Qué tienen en común la Bogotá de los años 2000 -donde surgió La 33- y la Nueva York de los setentas, donde se originó la Salsa?
Que a ambas ciudades llegan influencias de todas las partes de sus países, enriqueciendo su aspecto cultural. Ahorita mismo Bogotá está en el centro de atención; hay mucha gente rescatando el sonido folclórico de nuestro país y fusionándolo con otros géneros. La salsa surge por la nostalgia y el “sentirse lejos” de los inmigrantes en la gran ciudad y en ese sentido nada ha cambiado.
Dos de los éxitos más resonantes de la orquesta son las versiones de “La pantera rosa” -rebautizada como “La Pantera Mambo”- y “Roxanne” de The Police. ¿Con qué criterio eligieron estos temas?
Desde hace años venía pensando cómo crear un “hijo imaginario” entre Pérez Prado y a Henry Mancini, así surgió La Pantera Mambo .
Roxanne tuvo que ver con resaltar nuestro origen rockero, reconvertir ese clásico al estilo salsero”.
¿Cómo fue la experiencia en los grandes festivales que participaron fuera de Colombia?
Antes de viajar solíamos tocar en un bar mítico de Bogotá llamado Quiebra-Canto para unas 300 personas, lo cual nos condicionó en un primer momento: no sabíamos cómo movernos y aprovechar el espacio en los grandes escenarios. Fuimos aprendiendo y nos acostumbramos. Cada lugar tiene su magia, el calor en las salas pequeñas y la adrenalina, en las grandes. ¿La sala de Buenos Aires tiene un tamaño medio? ¡Chévere! Tendremos lo mejor de La 33 esa noche.

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